
Un gran espacio para lo inesperado =)

Las elucubraciones de mi boca que se conecta directamente a mi cerebro sin pedir permiso
Frase tomada del Libro Donde el Corazón te lleve de Susanna Tamaro
Foto cortesía de getty images
Desde hace algunos años ha salido a la palestra el tema del calentamiento global, sobre todo después que una figura pública y sobresaliente como Al Gore se dedicara a promoverlo con su documental "Una verdad incómoda" (An Inconvenient Truth). En este documental él expone sobre el peligro de la falta de reacción al cambio climático.
El calentamiento de la Tierra es el resultado del aumento de las emisiones de los gases de efecto invernadero. La causa principal es el aumento de los niveles de dióxido de carbono CO2, que se libera a la atmósfera por el uso de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas.
En nuestro país, como típicos hijos del tercermundismo y con nuestra desfachatez característica, no ponemos caso a estas alertas internacionales de cambio climático. Sin embargo, recientemente la naturaleza nos lanza gritos despavoridos que reclaman nuestra atención encarecidamente. Las tormentas se suceden una tras otra causando estragos en una época en que ya no se suponía estuviéramos expuestos a estos peligros atmosféricos.
En mi niñez (no hace mucho de eso) la temporada ciclónica terminaba a mediados de septiembre. Luego este período se ha ido ensanchando a octubre, noviembre y ahora todavía en diciembre recibimos estas tempestuosas visitas. Todo esto como fruto del calentamiento global y los cambios climáticos.
Nosotros los isleños seremos impactados extremadamente con el derretimiento de los glaciares que harán subir el nivel del mar, influyendo desfavorablemente en todas las poblaciones costeras.
Lo más triste es, que como todo en el mundo, los más afectados son los pobres y desprotegidos que han perdido todo lo que poseían e inclusive a sus seres queridos. Y más triste aún, que ha llegado un punto en que la gente se muestra insensible a estas tragedias humanas en un aletargamiento tenaz.
Es hora de despabilarnos y tomar conciencia activamente.
Foto cortesía de getty images
En estos últimos días ha vuelto la invasión de los artículos que hablan sobre las metas para el nuevo año que se avecina. Una invasión que se repite año tras año para esta época.
En mi caso particular siempre hago metas a final de año que se reciclan una y otra vez. No puedo decir que no he logrado cosas en mi vida, he obtenido muchas, pero cuando a fin de año, chequeo mi lista pareciera que no he avanzado y todo se queda por cumplir para el año por venir, en una postergación infinita.
No se si es que mis metas han sido siempre muy generales, muy vagas, muy banales, muy típicas, muy monótonas. Parece que si. Pero aún así, ¿Qué me ha impedido lograr estas metas? ¿Falta de disciplina? ¿Haraganería? ¿Obstáculos externos? ¿Obstáculos auto creados? ¿Pseudo interés?
Cada año que comienza, igual pasa con los cumpleaños, es una nueva oportunidad de comenzar, de hacer borrón y cuenta nueva, de respirar profundo y arrancar con nuevos aires. Sólo que esta turbina potenciadora dura como mucho los primeros 20 días del año.
Analizando todo esto las conclusiones que saco son:
a) las metas deben ser más específicas y detalladas
b) las metas deben ser realistas
c) las metas deben basarse en cosas que uno pueda lograr por uno mismo, sin depender de otros.
d) formar equipos y motivarse mutuamente.
También, encontré en la web un artículo muy interesante sobre cómo hacer un balance de vida para el fin de año y esta divido en 5 dimensiones: biológica, social, afectiva, integral y trascendental. Una manera muy organizada de enmarcar en el balance todos los aspectos de la vida y de poder así tener metas más claras.
Para finalizar, me pongo entonces como tarea elaborar una lista de metas y compartirlas en el blog. En cuánto al grupo de apoyo, ¿quién se anima?